El nacimiento
este domingo de Sofía, la segunda
hija de los Príncipes de Asturias,
ha reabierto el debate sobre una
necesaria reforma constitucional que
defina claramente los aspectos
relativos a la sucesión a la Corona
de España.
El feliz
alumbramiento del que se ha hecho
eco todos los medios nacionales y un
número muy elevado de extranjeros se
ha producido en un marco
constitucional en el que hay una
prelación hacia los varones que se
entiende mayoritariamente obsoleta y
sin sentido. Siendo como es unánime
la opinión al respecto de los
partidos políticos, cabe esperar que
la reforma extenderá también a este
ámbito la igualdad ante la Ley sin
discriminación por razón de sexo que
determina para el conjunto del
ordenamiento jurídico.
Artículo 57.1
La Constitución
de 1978, tras declarar que "la
Corona de España es hereditaria en
los sucesores de S.M. Don Juan
Carlos I de Borbón, legítimo
heredero de la dinastía histórica",
establece en su artículo 57.1 que la
sucesión seguirá "el orden regular
de primogenitura y representación,
siendo preferida siempre la línea
anterior a las posteriores; en la
misma línea, el grado más próximo al
más remoto; en el mismo grado, el
varón a la mujer, y en el mismo
sexo, la persona de más edad a la de
menos".
La Carta Magna continuaba así con
una tradición de la Monarquía
española desde "Las Partidas" de
Alfonso X El Sabio, que prefería al
varón, sin excluir a la mujer, en la
sucesión al trono. Mediado el
embarazo, los Príncipes de Asturias
confesaban en privado que, cuando el
ginecólogo les comunicó que el bebé
era otra niña, no se sintieron
aliviados, aunque sí eran
conscientes de que el debate sobre
la reforma y la sucesión estaba de
nuevo en la calle.
En sintonía con las opiniones del
Rey y del Gobierno, con lo dicho por
expertos constitucionalistas y por
representantes de las diferentes
fuerzas políticas, don Felipe
entiende que la sucesión está
garantizada en su persona y que sólo
será necesario designar un nuevo
heredero cuando él suceda a su
padre.
El 12 de octubre, durante la
recepción que con motivo de la
Fiesta Nacional se celebra en el
Palacio Real, don Felipe insistía
ante los periodistas en que la
reforma no es urgente.